Pintor · Escritor · Zapoteca
Soy Octavio García Ortega
Cuando pinto o escribo, valoro cada cosa desde su origen — el sacrificio del árbol que se convirtió en papel, la prehistoria del ser humano. Me aventuro a robar un pedacito de esa realidad, de esa imaginación capaz de transformar.
El arte es una equivalencia estética de la realidad. Es la capacidad de sacudir, de estremecer la historia en algunas pinceladas, acordes, letras.
Lo que me hizo artista
Mi padre hacía aviones de papel
Nos reuníamos en el corredor de la casa de mis abuelos — cantábamos, buscábamos piedras con formas caprichosas, construimos juntos un muro con ellas. Él investigó la historia, escribió cuentos, poesía, ensayos. De él aprendí que crear es una forma de estar en el mundo.
Por qué creo
Cantar para la paz, pintar para la libertad
La música clásica, el folclor oaxaqueño, la trova me llenan de calma y nostalgia. Me ayudan a expresar lo que no tiene nombre. La sensibilidad del artista a veces lo lleva adelante de la historia — a prever los movimientos sociales, las emociones, los sentimientos.
El arte que propongo es un arte altamente humano. Cantar para la paz, pintar para la libertad, escribir para la justicia, bailar para el amor entre los pueblos — tiene todo el sentido del mundo.
Mi obra favorita
El Disparo
Esta obra marca la ausencia de la mujer — lo que se pierde cuando una adversidad la arranca de donde debería estar. La pinté en el año 2000, mucho antes de que el feminismo estuviera en boca de todos. Sin saberlo, ya estaba hablando de eso.
Óleo sobre tela · 2000